
Tù, que me amaste sin razòn alguna
siendo yo una pecadora;
me sacaste de aquel lugar inmundo en el que vivìa
y me miraste con ojos de misericordia.
Gracias por ser mi verdadero primer amor,
por darme todo tu cariño.
Por eso te darè todo lo que soy
con mi danza y mi alabanza.
Te quiero mucho, Papà.


No hay comentarios:
Publicar un comentario